portal 771

El horizonte no termina, se desplaza, se abre una y otra vez sin pedir permiso, y mientras el viento atraviesa todo sin detenerse, sin distinguir entre lo que es mío y lo que no, me doy cuenta de que aquí no hay historia que contar ni sentido que perseguir, solo esta amplitud que desarma cualquier intento de nombrarla y me deja, por fin, sin necesidad de entender.